SIERO

SOCIEDAD

La iglesia San Félix de Lugones sufre un lavado de cara

Publicado el Martes 21 de Septiembre del 2021

El párroco, Joaquín Manuel Serrano, comentó que la última vez que se abordó un lavado de cara del interior de la iglesia San Félix de Lugones fue en el año 2005, y en el 2021 consideró que ya era necesario, sobre todo porque la iglesia es muy húmeda, aunque contribuyó favorablemente en la ventilación el haber puesto las verjas en la puerta de entrada principal, para poder abrir y airear el máximo tiempo posible, bajando bastante la humedad. “Aun así la humedad ha hecho mella en la piedra, que es caliza y filtra por lo que se mantiene la humedad y con el paso del tiempo salían las manchas. También teníamos una infección de hongos que aceleró el deterioro del anterior pintado y era el momento de hacer algo, por eso decidimos tirarnos a la piscina”, apuntó.

Serrano comentó que los trabajos que se están realizando y llevan un mes son de mantenimiento, “además cuando nos pusimos con ello vimos que los arcos estaban debilitados e incluso parte había caído en algunas zonas y aprovechamos para revestir los arcos. Como eran un poco oscuros con el ladrillo visto, decidimos dar una uniformidad y los pusimos de blanco, que ha conseguido más luminosidad, entre el blanco de los arcos y el azul del techo y le da más profundidad, claridad y amplitud. También se colocó un zócalo hasta la mitad de la pared para evitar los roces de las paredes de granito”, explicó. El sacerdote aseguró que estos trabajos en un primer momento tenían un coste de 12.000 euros, pero al ver todo lo que se necesitaba el presupuesto ascendió a 22.000 euros finalmente.

La anterior obra que se realizó en el templo fue la sustitución de los bancos, “esta fue la inversión más importante que hemos realizado, que rondaron los 38.000 euros, se colocaron 28 bancos. Otra de las obras que tuvimos que abordar de urgencia fue el cambio del sistema eléctrico, que era antiguo, obsoleto y algunas cosas a día de hoy ilegales, realizamos un proyecto y con el cambio de la instalación se cambió la iluminación, para adaptarla y fueron otros 20.000 euros”, recordó. También se abrió la segunda puerta al presbiterio que estaba cegada por una máquina de calefacción antigua que no calentaba, se le devolvió su uso y se recuperó el origen arquitectónico de la iglesia y se puso calefacción.

Al principio de la llegada del párroco se electrificó la campana y se colocó el reloj; se cambió el presbiterio yse puso la megafonía, “en todos los años que llevó aquí se fueron haciendo cosas que eran necesarias y algunas urgentes, también se arreglaron las aulas de la catequesis para los niños, se pulió el suelo de la nave, también el altar de Covadonga, se adquirió el Cristo Yacente y la Cofradía compró la imagen de La Soledad. La iglesia es como una casa grande y vieja, siempre tiene problemas y poco a poco hemos ido haciendo las cosas”, confesó.

13 años en Lugones

En el mes de octubre el sacerdote cumplirá 13 años al frente de la iglesia de Lugones, “para mí la macro obra y la más importante fue la que se realizó en el cementerio, que fue la primera que se hizo cuando llegué. Vi el cementerio patas arriba y me di cuenta de que aquello era una selva y con perseverancia y paciencia, además de luchando se sacó adelante la mejora y la conservación del cementerio”, apuntó.

Serrano aseguró sentirse muy contento con Lugones y en la localidad, “no es por quedar bien, sino porque es la realidad, duermo en paz y hay mucha gente colaboradora. Son personas humildes, porque los ricos aparecen poco, aunque hay alguno y los nuevos ricos no aparecen, que también los hay y son bastantes. La gente sencilla, normal, humilde y que vive de una pensión o de un currillo son los que colaboran con lo que pueden, se lo quitan de lo poco que tienen para ayudar. En tiempo llevo más años que los párrocos que me precedieron”, comentó.

La iglesia, punto de referencia

El párroco se mostró contento con la comunidad y a pesar del covid la iglesia sigue siendo un punto de referencia, “las misas siguen estando llenas, cumpliendo con la distancia de seguridad y el uso de la mascarilla. Los feligreses no tuvieron miedo a practicar su fe, siguen viniendo, en ocasiones hemos tenido que duplicar las misas, en momentos puntuales”, afirmó.

El covid también afectó de lleno a la Cofradía del Cristo y la Soledad, “entiendo que lo pasaron mal, porque fue una frustración para todos, sobre todo porque ellos tienen la motivación de salir en procesión con las imágenes, lo preparan con mimo y son gente participativa, no poder salir y no hacer las procesiones es algo que frustra, pero es lo que toca en este momento, porque el bicho sigue por ahí. Por esto, hay que ser cautelosos y precavidos y ellos lo asumieron, aunque les dolió. Lo mismo que ha pasado con Santa Isabel, el Carbayu y la Asunción en Viella, las comisiones de fiestas tenían cosas planteadas que luego salen o no, porque las normativas sanitarias se imponen”, comentó.

Serrano aseguró que en la iglesia no se produjo ningún contagio en todo este tiempo, “hemos dado la Primera Comunión a 60 niños, cumpliendo las medidas y los aforos y de aquí no ha salido ningún contagio. Hemos tomado las cosas muy en serio y queremos hacer todo, pero con seguridad y coherencia, sacar adelante las Comuniones sin conflicto, un poco triste que los menores llevaran las mascarillas, pero es lo que toca”, resaltó. El cura recordó que además llevan dos años sin celebrar el campamento parroquial, con el que iban a Candás.

Cáritas sigue trabajando

Serrano comentó que Cáritas de Lugones continúa con su labor, “aunque es cierto que seguimos sin firmar el convenio de colaboración con el Ayuntamiento de Siero, llevamos dos años sin hacerlo. Tuve una reunión con el equipo de Cáritas y hay opiniones diversas, pero todo el mundo se adhiere a la postura principal que nos llevó a ello. El motivo es que sin darnos explicaciones de ningún tipo se nos quitaron 1.000 euros de una subvención firmada, contratada y que está en los presupuestos, y a día de hoy nadie nos explicó el por qué. Cuando a otros se las han dado e incluso algunos convenios se han firmado nuevos y otros se han aumentado”, comentó.

El párroco recordó que la función de Cáritas, es “caritativa”, social y desde la motivación evangélica que les mueve desde su vivencia de la fe, “los que tienen la motivación de resolver los problemas de indigencia y pobreza son los servicios sociales, que son los que tienen el dinero de todos los sierenses y es su obligación legal, nosotros la asumimos moralmente y les sacamos muchas castañas del fuego. Por eso, si al final está pactado un convenio es hacerse

una foto muy fea quitarle 1.000 euros a Cáritas. Además el convenio de manera unilateral por parte del Ayuntamiento había sufrido cambios en las cláusulas, desde el primero que se firmó cuando era concejala, María Jesús Berdasco. Cualquier modificación de cualquier punto del convenio debería de cambiarse bilateralmente, con una negociación y diálogo entre las dos partes y después firmarlo. Somos un equipo en Cáritas y remamos todos en la misma dirección y está claro que no somos una sucursal del Ayuntamiento”, aseguró.

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