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Firmas para conservar las escaleras de la fachada de la escuela indiana de Muñó.

“Pedimos que se estudien alternativas que eviten derribar parte de las escaleras para colocar una rampa, al considerar que afecta de forma irreparable a la identidad de un edificio que, además de ser un patrimonio cultural , constituye un elemento imprescindible de nuestra identidad como pueblo”

Publicado el 11/03/2021
El tapin Firmas para conservar las escaleras de la fachada de la escuela indiana de Muñó." Les escueles de Muñó " en 1916

El edificio conocido como ‘Les escueles de Muñó’ data del año 1906 y fue construido por el indiano Cesáreo Vigil Cortina, un vecino de Muñó que, habiendo hecho fortuna en Cuba, decidió dotar a su querido pueblo natal de una escuela en la que los niños y niñas pudieran adquirir una educación que él consideraba fundamental para la vida.

Desde entonces, las escuelas y sus escaleras han sido un lugar emblemático en la vida del pueblo, como atestiguan las fotografías de todas las épocas (las más antiguas datan de 1916) encuadradas en esas escaleras y pocos vecinos habrá que no tengan alguna de su familia.

“Nos indigna que, cada vez que hacen una reparación, se acabe por dañar la estructura original del edificio”.

Juan Alonso, quien fue alcalde de barrio, continuó en su momento con la solicitud de una rampa de acceso que había hecho la anterior alcaldesa, pero “sin imaginarme siquiera que ello significaría destruir las escaleras, ya que la reforma afectaría irreparablemente a la identidad de un edificio inventariado por el municipio dentro del listado de inmuebles protegidos como  patrimonio cultural y que, además, constituye un elemento imprescindible de nuestra identidad como pueblo. Para hacer eso… vale más que lo dejen como está, sin rampa”.

En los 90, a la par que renovaban la cubierta, quitaron los canalones exteriores para colocarlos en el interior del edificio con lo cual “ya alteraron la estructura original, amén de provocar humedades en el interior pues, cuando algún canalón se tupe, el agua baja por la pared”, explica Juan.

Durante esa obra, “también desapareció la campana de unos treinta kilos que usaban los maestros para anunciar la vuelta a clase. Los vecinos intentamos recuperarla, ya que nos dijeron que la habían retirado para hacer las obras, pero todas nuestras gestiones resultaron infructuosas”. “También despareció la puerta de madera de castaño decorada que estaba en perfecto estado”, señala Juan.  Por esa razón, “nos da pena y nos indigna que, cada vez que hacen alguna reparación, se acabe por dañar la estructura original del edificio”.

“No nos quisieron entregar ninguna documentación acreditativa de que la reforma cumple con la normativa de protección de edificios de arquitectura indiana”.

Los vecinos consideran que esa reforma “no se puede hacer en un edificio catalogado como arquitectura indiana e inventariado  , en los cuales la ley dice que las obras de reforma que se autoricen han de ser acordes con la composición básica del edificio y no se admite alterar los elementos compositivos de las fachadas, en las que las escaleras suelen presentar un realce compositivo que debe ser preservado y tratado adecuadamente”.

Por ello, han acudido al Ayuntamiento presentando estas objeciones, pero “nos aseguraron que no había otra alternativa y tampoco nos quisieron entregar ninguna documentación acreditativa de que la reforma que van a realizar cumpla con la normativa de protección de edificios de arquitectura indiana”.

“Otra solución sería”, apuntan, “colocar la rampa en la parte de atrás, pues así al menos no se alteraría la fachada y la propietaria de la finca colindante (descendiente del vecino que en su día cedió el terreno para hacer las escuelas y con quien ya hemos hablado) estaría dispuesta a dar su consentimiento. O incluso podría ponerse por el lateral donde ahora están los columpios”.

“Las goteras están dejando nuestra escuela muy dañada por las humedades”.

Por otra parte, consideran urgente que se proceda a la reparación integral de la cubierta del edificio, actualmente repleta de goteras que “están dejando nuestra escuela muy dañada por las humedades, pero ya nos han dicho que solo van a arreglar las de los baños, pues el presupuesto no da para más”.  

“Nadie en el pueblo dice que no faciliten el acceso a los minusválidos”, recalcan, “pero estas escuelas son, junto con la iglesia, el único edificio catalogado que tenemos en Muñó y es, además, un lugar emblemático para las gentes del pueblo. Si no lo protegemos nosotros… no van a venir de Cádiz a mirar por él”, concluyeron, y para ello han emprendido una campaña de recogida de firmas.