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Los establecimientos comerciales y hosteleros de Carbayín se mantiene tras varias generaciones a pesar de los cambios sociales

Casa Bernardo,Autoservicio Isabel,Panadería-Confitería Ricopan,Estanco Virginia y Farmacia Teresa Eyaralar

Publicado el 11/11/2019
El tapin Los establecimientos comerciales y hosteleros de Carbayín se mantiene tras varias generaciones a pesar de los cambios sociales

El periódico El Tapín de Siero se ha dado una vuelta por la parroquia de Carbayín, para conocer como viven los vecinos y sobre todo como sortean los establecimientos comerciales y hosteleros de la parroquia los cambios sociales a los que ha sido sometida, desde que se cerraron las minas y descendió la población al no haber un trabajo asegurado, eso unido a los problemas con la barriada de Pumarabule, que tuvo que se desalojada por la aparición de grietas y desprendimiento, lo que hizo que el Principado tomara las riendas para construir otras nuevas donde se reubicarán los vecinos, que todavía no han podido volver.

“En este momento esto es un pueblo dormitorio, los jóvenes que residen aquí sólo vienen a dormir, no compran ni consumen servicios en la parroquia, no hacen su vida aquí. Antes nos conocíamos todos, pero eso ahora es imposible. La cosa mejoraría si hubiera trabajo aquí como en su día, ahora sólo quedamos cuatro jubilados, que somos los que hacemos aquí la vida”

“Mi madre lo abrió porque Carbayín estaba llenó de gente y se necesita un servicio como esté, pero al cerrar la mina el estilo de vida cambio de manera radical, somos muchos menos vecinos y el 80% tienen más de 75 años, los chavales jóvenes se han ido a vivir a Pola de Siero, Oviedo o Gijón y las parejas jóvenes que vienen a vivir aquí no hacen vida en la parroquia, somos un pueblo dormitorio. Además, toda la gente de la barriada de Pumarabule se fue y no sabemos cuándo podrán volver a las viviendas que se están construyendo”

“Esto ha cambiado mucho, ya que los vecinos de Carbayín han optado por irse a vivir a Pola de Siero, El Berrón o Lugones y los repartos que realizamos en la zona rural son a vecinos de más de 70 años, por lo que los pueblos se están despoblando porque tampoco hay reposición, ya que la gente prefiere vivir en lugares donde cuente con todos los servicios que aquí no tenemos”

“No tenemos ningún servicio para retener a la población como son los bancos, pero seguimos pagando los impuestos que no nos bajan por vivir aquí, pero no tenemos servicios”

Casa Bernardo

Una de las vecinas de Carbayín, Amparo Díaz Fernández, es la propietaria del Bar Casa Bernardo, que lleva tres años alquilado a otra persona. Fue su abuelo Bernardo “El Benitu” el que abrió el local en 1956 y allí trabajaba toda la familia, su abuelo, su abuela, su madre y después Amparo y su hija. “Mi abuelo comenzó con un local de 10x10 metros cuadrados y nosotros lo fuimos ampliando hasta lo que es hoy, que cuenta con una zona de bar y un comedor, porque se nos quedaba pequeño, cuando la mina estaba abierta había gente a todas horas, venían por la mañana antes de entrar a la mina y cuando salían, además de los clientes habituales, pero eso fue bajando poco a poco”, apuntó Amparo.

Casa Bernardo era conocida sobre todo por sus especialidades que eran los mejillones y los callos, “mi abuela, mi madre y mi hija eran muy buenas cocineras y mucha gente venía a degustar sus platos. Nunca dimos un menú como tal lo nuestro eran las tapas. Abríamos a las siete de la mañana y cerrábamos cuando se iba el último cliente, les dábamos las cuarteronas de anís. Yo estuve trabajando 30 años aquí, primero con mi madre y luego con mi hija, no cerrábamos ningún día”, apuntó.

Amparo se jubiló y quiso que su hija se quedará con el bar, pero no fue posible y esto lo achaca a que las cosas en Carbayín han cambiado considerablemente, desde que cerraron la mina. “En este momento esto es un pueblo dormitorio, los jóvenes que residen aquí sólo vienen a dormir, no compran ni consumen servicios en la parroquia, no hacen su vida aquí. Antes nos conocíamos todos, pero eso ahora es imposible. La cosa mejoraría si hubiera trabajo aquí como en su día, ahora sólo quedamos cuatro jubilados, que somos los que hacemos aquí la vida”, apuntó.

Autoservicio Isabel

El Autoservicio Isabel ubicado en La Campa número 64 en Carbayín, antes era conocido como Tienda Isabelita y en ella han trabajado dos generaciones de la misma familia. Es una tienda en la que los vecinos de Carbayín pueden comprar de todo, sin necesidad de moverse de la parroquia. Isabel Montes Rivero es la actual propietaria del Autoservicio desde hace 17 años, pero ya lo abrió su madre en 1964.

“Mi madre lo abrió porque Carbayín estaba llenó de gente y se necesita un servicio como esté, pero al cerrar la mina el estilo de vida cambio de manera radical, somos muchos menos vecinos y el 80% tienen más de 75 años, los chavales jóvenes se han ido a vivir a Pola de Siero, Oviedo o Gijón y las parejas jóvenes que vienen a vivir aquí no hacen vida en la parroquia, somos un pueblo dormitorio. Además, toda la gente de la barriada de Pumarabule se fue y no sabemos cuándo podrán volver a las viviendas que se están construyendo”, criticó.

El Autoservicio Isabel abre sus puertas de 9 a 14 horas y de 16 a 19 horas, “la tienda ha cambiado mucho desde 1964, ya que antes mi madre era la que cogía y daba todos los productos que el cliente solicitaba y ahora somos autoservicio son los clientes los que cogen lo que deseen comprar. Incorporamos la venta de carne, sobre todo de ternera y damos hasta gas, los clientes tienen todo lo que quieran aquí no tienen porque marcharse de Carbayín”, resaltó.

Panadería-Confitería Ricopan

La Panadería-Confitería Ricopan se encuentra en La Campa sin número en Carbayín y el propietario, José Manuel Martínez, dio sus primeros pasos en este sector en los años 90 como propietario, pero desde pequeño en Candín comenzó a trabajar junto a otros amigos, pero al cerrar la empresa crearon todos los trabajadores una cooperativa en 1985 en Tuilla, fue en 1990 cuando abrieron el obrador y con el tiempo el despacho de pan en sus propias instalaciones y después cambiaron su sede a Carbayín.

“En 2013 fue cuando decidimos venir a Carbayín y ocupar la instalación en la que ahora se encuentran, en la que tienen su propio obrador y despacho de pan y productos de confitería. Además, realizamos tres repartos al día de pan y pasteles, principalmente en Siero, para las zonas rurales, las panaderías, comercios y establecimientos hosteleros”, comentó. Una de las quejas de Martínez es que cada vez salen más panaderos, incluso algunas personas que reparten el pan de manera ilegal sin ninguna medida de seguridad y sin pagar los impuestos correspondientes por esa actividad.

“Esto ha cambiado mucho, ya que los vecinos de Carbayín han optado por irse a vivir a Pola de Siero, El Berrón o Lugones y los repartos que realizamos en la zona rural son a vecinos de más de 70 años, por lo que los pueblos se están despoblando porque tampoco hay reposición, ya que la gente prefiere vivir en lugares donde cuente con todos los servicios que aquí no tenemos”, destacó. Ricopan abre sus puertas todos los días y trabajan 24 horas, el despacho de pan abre sólo por las mañanas de 9 a 13.30 horas.

Estanco Virginia

El Estanco Virginia en Carbayín está regentado por María González, aunque antes han estado trabajando en el local tres generaciones de su familia, su abuelo, su tía, su madre y ella misma. El horario del estanco es de 10 a 13.30 horas y de 16 a 19 horas. “No hay nadie aquí, la barriada está cerrada y no hay reposición de vecinos jóvenes, porque todos se han ido de aquí para irse a vivir a Pola o La Felguera. No tenemos ningún servicio para retener a la población como son los bancos, pero seguimos pagando los impuestos que no nos bajan por vivir aquí, pero no tenemos servicios”, criticó.

Su madre estuvo 40 años trabajando en el estanco y como un impulso más decidió vender en el mismo local productos de mercería, porque en aquel entonces era lo que demandaban especialmente las vecinas. “Cuando abrió mi madre todavía no había abierto el Economato y decidió contar con un complemento más al estanco. Yo que llevó 20 años trabajando aquí, porque ya estuve con mi madre y mi tía y decidí seguir con los productos de mercería como una ayuda más. Pero la verdad es que ahora no hay gente, porque además por aquí no pasa ninguna carretera importante que traiga gente que pare de manera puntual de camino a otro lugar. En este momento, se quien va a venir a comprar que tipo de tabaco quiere y lo tengo para él solamente, conozco a todos y cada uno de los clientes, porque no entra nadie nuevo se sus nombres y apellidos”, comentó.

Una de las anécdotas es que el Estanco Virginia se encuentra ubicado en un lugar muy cercano al antiguo depósito de agua, que daba servicio a Carbayín cuando la parroquia no era tan grande. “Nunca lo vi en funcionamiento, pero es una cosa emblemática de la parroquia, ya que pocos lugares conservar un depósito como esté”, relató.

Farmacia Teresa Eyaralar

La Farmacia de Teresa Eyaralar se encuentra en Carbayín Alto en la calle Orueta y está regentada por la tercera generación de la familia, ya que el abuelo de Teresa fue el primero en abrir las puertas de la Farmacia, que se encontraba en un edificio próximo a la actual gasolinera que se encuentra delante del Centro de Salud.

El bisabuelo de Teresa ya era farmacéutico, pero fue su abuelo Eloy Rivera el primero que fundó antes de la guerra civil, en 1920, la primera farmacia en Carbayín, ya que el presidente de la empresa Duro Felguera les solicitó su servicios porque iba a abrir la mina y necesitaba que el pueblo estuviera atendido, “sobre todo para las mulas que en aquella época eran mucho más importantes que las personas para poder sacar el mineral, la vida la hacen dentro de la farmacia, no había distinción entre la casa y el despacho de los fármacos estaba todo unido, con el tiempo eso comenzó a cambiar”, explicó.

Teresa Eyaralar abrió la farmacia actual en 1981, en el mismo lugar donde la tenía su abuelo, pero fue en el año 2000 cuando decidió trasladarse al local actual, más moderno, accesible, adaptado y que conserva un ambiente nostálgico, al conservar mobiliario de la anterior farmacia.