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José Manuel Piniella, exfutbolista y amante de la montaña

Publicado el 23/07/2021
El tapin José Manuel Piniella, exfutbolista y amante de la montaña

El vecino de Pola de Siero, exfutbolista y montañero, José Manuel Piniella Iglesias, nació en Oviedo, en concreto en la ladera del Monte Naranco, donde vivió con su familia hasta que tenía tres años, después se trasladaron a La Carrera y con el paso del tiempo a Pola de Siero. Los estudios básicos los realizó, en el actual colegio de Educación Infantil Peña Careses, que de aquella se llamaba escuela de niños y niñas. Solo estudió en la escuela y después comenzó a trabajar de calderero en una empresa en la que se mantuvo 40 años, hasta que se jubiló. “Entre en la empresa cuando solo tenía 14 años y estuve allí toda la vida”, afirmó.

Piniella siempre fue amante del deporte en todas sus disciplinas, pero confesó que el primero que practicó fue el fútbol, “como cualquier guaje me gustaba jugar al balón con los amigos del barrio, ya que era lo que había, aunque el balón nunca lo tenías en propiedad siempre era de otro, por eso surgió la famosa frase: “el amo del balón””, comentó entre risas.

El poleso comentó que de aquella no le atraía mucho formar parte de un equipo en concreto, no era un forofo de ningún equipo en realidad, “hasta que un día fuimos a jugar un partido con la empresa a Noreña, y fue donde me vieron los del equipo Condal, y cuando yo tenía 17 años me ficharon y comencé jugando en la categoría juvenil, después pasé al primer equipo y después me fichó dos años El Entrego, con 24 años porque fue cuando vine de hacer el servicio militar. Tras esas dos temporadas me fichó el Oviedo Aficionados, conocido como el Vetusta, otros dos años hasta los 27, después el Siero, donde milité cuatro temporadas; otro año lo pasé en el Europa de Nava y terminé mi carrera en el Condal de Noreña. Pasé 17 años de mi vida jugando al fútbol como aficionado”, recordó.

La máxima categoría en la que compitió fue Tercera División, que no es la misma que la actual, porque de aquella se enfrentaban a equipos de otras comunidades autónomas, como Galicia, León y Cantabria. “Jugaba principalmente como defensa derecha, pero los entrenadores contaban conmigo en las situaciones de emergencia para ponerme en cualquier puesto, sin problema. Jugué un poco hasta de portero”, comentó.

Piniella comentó que no recuerda ningún partido en concreto, ni el resultado que obtuvo su equipo, solo se acuerda de situaciones o hechos que se dieron en el terreno de juego. “De motu propio no recuerdo ningún partido, ni las jugadas, como si lo hacen otras personas. Yo de lo que realmente me acuerdo es de todos los compañeros, porque lo que más me gusta es jugar al fútbol, el deporte en sí no me da más, lo que me gusta es practicarlo”, aseguró.

Recuerda a los compañeros, a los directivos y sobre todo al público, tanto los que le animaban como los que no. “En algunos campos por mi aspecto me ponían algún que otro mote, ya que yo tenía el pelo largo por mitad de la cintura. Pero yo nunca tuve ningún conflicto en el fútbol, porque siempre me trataron muy bien todos los equipos e incluso los equipos de fuera de casa. Jugando contra el Turón en su campo, fue un partido muy bronco porque eran duros y nosotros también y al final hubo un poco de tangana entre los jugadores y me dijo uno del público que iba con bastón: “Piniella tu ponte pa atrás” para que no recibiera los palos, y eso me lo dijo un aficionado del Turón. Por eso nunca tuve problema, lo que la gente dice que fue suerte, pero para mí fue algo normal”, afirmó.

Piniella considera que fue un jugador noble, que siempre respetó el fair play, ya que no daba patadas, él solo se dedicaba a jugar al fútbol. “El fútbol era muy puro, éramos sobre todo el Siero, porque en el resto de equipos había jugadores de todos lados, todos de casa, los mismos guajes que de pequeños en la escuela jugábamos al fútbol coincidimos después en el equipo y era la misma sensación”, apuntó.

Finalmente dejó el fútbol por la edad, con 33 años. “Llegó el momento de dejarlo, no porque hubiera una edad obligada porque podías seguir hasta que aguantará el cuerpo, pero de aquella ya tenía mujer y tres hijas y ahora tengo cuatro hijas, pero llegó el momento de cambiar de tercio y dejé el fútbol y como me gustaba la montaña y la naturaleza en sí opté por ello, así que dejé una cosa para coger otra”, explicó.

GM Picu Fariu

Piniella entró a formar parte del Grupo de Montaña Picu Fariu de Pola de Siero, con Nacho Ordoñez. “Cuando jugaba al fútbol y nos íbamos de veraneo a un pueblo aprovechaba para entrenar corriendo por el monte, y lo hacía yo hace 30 años. Me decían los paisanos que iba a gastarme de tanto correr y tenían razón”, apuntó.

Nada más entrar ya se ocupaba de las salidas del grupo y de programarlas, como socio y asistente de las colectivas. “Poco a poco se fue creando una amistad que fue a más en la montaña, con otros compañeros y así entré a formar parte del núcleo del grupo. Llevó 35 años en el grupo y en la montaña. El grupo hace una media de 24 salidas al año y llegué a formar parte de la directiva como vicepresidente, cuando se renovó y hasta la actualidad, la presidenta es María José Canal, Javier Rodríguez es el secretario y Ramiro Fernández es el tesorero y Salvador Rodríguez es vocal”, explicó.

Se realizan dos salidas fijas al mes y luego dos al año son salidas de dos días, además organizan las Xornaes de Montaña en el mes marzo, donde se repasan con imágenes todas las salidas colectivas del grupo, aunque está abierto a todo el mundo; además se entregan unos premios con nombres asturianos como: xanas, cuélebres y trasgos. “El Picu Fariu cuenta con 220 socios, y van desde 1 años hasta los 80 y solíamos salir de media unas 40 personas, aunque depende de la climatología. “Teniendo cabeza todo el mundo puede hacer senderismo o montañismo. Lo más importante es respetar los lugares que visitas y sobre todo a los vecinos que viven allí, hay pueblos como Tarna que hay dos o tres habitantes y llegar 40 personas es un trastorno”, opinó.