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La Escuela de Fútbol Sala La Esperanza homenajeó al extrenador y expresidente Marcelino Prado “Marcelo”

Publicado el 25/01/2020
El tapin La Escuela de Fútbol Sala La Esperanza homenajeó al extrenador y expresidente Marcelino Prado “Marcelo”

La Escuela de Fútbol Sala La Esperanza decidió dedicar la jornada de fútbol del sábado 25 de enero a su exentrenador y expresidente, Marcelino Prado “Marcelo”, que es vecino del Carbayu, aunque nació en la Peña El Gato, lo que ahora es la Urbanización La Fresneda, hace 75 años. El homenaje tuvo lugar antes de que diera comienzo el partido del Juvenil de División de Honor que se enfrentó al equipo cántabro, Mar Rock, que dio inicia a las 16,45 horas, en el polideportivo municipal Teresa Valdés en Lugones. Consistió en la entrega de la nueva camiseta por parte del presidente a Marcelo y realizó el saque de honor del partido.

Marcelo asistió al partido sin tener ni idea del homenaje, por lo que resultó mucho más emotivo y varias lagrimas rondaron por su rostro. Cuando Javier García, presidente de La Esperanza, le dijo a Marcelo que bajara no se lo podía creer, fue todo organizado entre el club y la familia en absoluto secreto. Hasta el polideportivo se desplazaron su mujer Andrea y sus dos hijos José Luis y Justina, acompañados de amigos y vecinos del Carbayu, que no quisieron perderse el homenaje.

Marcelo siempre estuvo vinculado al mundo del fútbol como directivo o entrenador. Su experiencia comenzó en el Atlético de Lugones, donde fue entrenador durante muchos años y después fue al Covadonga donde pasó otra larga temporada, fue coordinador durante dos años del UD Llanera, también entrenó al Villabona, a un equipo femenino del Guillén Lafuerza que llegó a disputar la Copa de la Reina, además de equipos de diferentes empresas. “Decidí coger el cargo de presidente de La Esperanza cuando falleció Paquín, hace más 30 años, porque quería que el club siguiera adelante, también fui entrenador en este equipo”, recordó.

El homenajeado tiene tres nietos: Daniel, Andrea y Olaya. Su vida laboral la desarrolló en la empresa de Lugo de Llanera Pracesa y después en la Fábrica de Metales, aunque también pasó unos años en Francia a trabajar en una fábrica de coches.