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El centenario Avelino Fernández asegura que su secreto es “no tener prisa por marcharse”

Publicado el 24/11/2015
El tapin El centenario Avelino Fernández asegura que su secreto es “no tener prisa por marcharse”

El vecino de Lugones y centenario, Avelino Fernández, recibió este mes un homenaje por parte del Ayuntamiento de Siero, por ser uno de los residente  del concejo con mayor edad. Avelino nació el día del libro y San Jorge,  el 23 de abril de 1915. En natural de Moreda de Aller y recuerda que nació en una casa muy próxima a la capilla de la localidad antigua. Es el mayor de cinco hermanos y en la actualidad sólo viven él y su hermana Azucena, que tiene 92 de años.

Su primer trabajo fue con el abuelo de su mujer como albañil con 15 años, después estudió en la escuela de oficios de peritos en Gijón maestro electricista. Pero con 20 años le tocó vivir la Guerra Civil, “estuve un mes con mi familia a la hierba y fue cuando se inició la Guerra, fueron a buscar a todos a casa, cuando volví a Moreda no quedaba nadie y me presenté voluntario en el cuartel”, comentó. Avelino recuerda que su puesto estuvo a la entrada de Grado, y posteriormente le tocó hacer el servicio militar, primero en Ferrol y después en Logroño, cuando consideraron que estaba preparado le enviaron a la zona del Ebro y posteriormente a Tarragona.

 Al finalizar la guerra comenzó a trabajar como maestro electricista en una central eléctrica en la que estuvo poco tiempo, después se fue a Gijón a vivir a la calle Langreo con la familia que allí tenía, porque se puso a trabajar en una empresa de la ciudad en la que estuvo nueve años. “Me llamaron para poner en marcha la empresa de Metales y hacer algunos trabajos  en ella y pasado el tiempo me ofrecieron quedarme a trabajar aqui y acepté”, apuntó.

 Avelino conoció a su mujer, María Asunción Valcarce, en una de sus visitas a la familia en Moreda después de trabajar en Gijón, “fue a mi casa y allí estaba esperándome, le hice una fotografía ese día que tenemos colocada en la habitación, porque a mí me gustaba muchísimo incluso contaba con un laboratorio para revelarlas”, recordó. Asunción estaba en Moreda porque toda su familia vivía allí y había ido de visita, además era amiga de las dos hermanas de Avelino.

 La pareja contrajo matrimonio el 18 de febrero de 1950 en la iglesia de la Virgen del Camino en León, donde residía Asunción. El matrimonio tiene dos hijos varones y dos nietos. Cuando se fueron a vivir a Lugones residían en una casa del Cruce Viejo, que en la actualidad ya no existe, “vinimos cuando comenzaron a meter el agua en la casas, nuestra calle era todo tierra y sólo existía el Cruce Viejo y varias caserías por la zona. Donde más gente vivía era en el Carbayu”, destacó Asunción.

  La mujer recuerda que sus hermanas cuando venían a Lugones de vacaciones e iban al baile a La Morena iban en madreñas, porque la calle de la Estación estaba embarrada, y luego se ponían los zapatos para entrar. También recuerdan el tranvía y que muchas personas acudían en burro a Lugones de los pueblos para coger el transporte y acudir a Oviedo a vender sus productos.

En 1959 se cambiaron de domicilio y fueron a vivir a la Avenida Conde Santa Bárbara detrás de la fábrica de Metales, “trabajó muchísimo en la fábrica, no tenía hora ya que le llamaban para todas las averías y tenía unos 50 empleados bajo su dirección. También viajó a países como Alemania, Suiza y Londres para ver la maquinaria que se vendían”, comentó la esposa.

Avelino se jubiló a los 66 años, aunque le costó bastante porque no quería, ya que siempre fue una persona muy activa, tanto es así que después de retirarse se dedicó a trabajar la madera, su domicilio está lleno de cuadros y muebles trabajados por él y a los que ha dedicado muchas horas. El lugonense comentó que el secreto para durar hasta los 100 años es “no tener prisa por marcharse”, además de contar con una buena cocinera. “Siempre he tenido muy buena salud, nunca me he puesto enfermo”, apuntó.

 Antes de este reconocimiento, la Asociación de jubilados y Pensionista le dio un homenaje cuando cumplió los 94 años como socio de mayor edad y luce desde entonces el reloj que le regaló el Principado de la mano de su ex presidente, Vicente Areces. “Pienso que lo mejor es encontrarse en la vida con personas buenas y yo me he encontrado con muchas a las que doy las gracias. El consejo para las generaciones futuras es que se formen, ya que sin estudios y formación no se puede llegar lejos”, destacó.